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Cómo se construye una obra ganadora del Premio BMW de Pintura
Thu Sep 17 11:00:00 CEST 2026 Comunicado de prensa
• Amaya Suberviola, ganadora de la 40.ª edición del Premio BMW de Pintura, recorre las decisiones, correcciones y accidentes que dieron forma a ST25061 (Coger una pestaña con los dedos). •
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Autor.
Pablo Del Valle Joya
BMW Group
Madrid, 16 de septiembre de 2026.
Una brocha pierde varios pelos sobre el lienzo. Al principio, Amaya Suberviola los retira cuidadosamente con una cuchilla para evitar que dejen rastro. Sin embargo, durante una de las sesiones de trabajo decide recogerlos directamente con los dedos. El gesto deja una huella sobre la superficie.
En lugar de corregirla, la artista se detiene, observa el resultado y decide conservarlo.
La acción le recuerda al gesto cotidiano de retirar una pestaña de la mejilla de otra persona y a la creencia popular que invita a pedir un deseo cuando una pestaña se cae. De ese momento surge el subtítulo de ST25061 (Coger una pestaña con los dedos), la obra con la que Suberviola obtuvo el 40.º Premio BMW de Pintura.
Las piezas de la artista se identifican habitualmente mediante las iniciales ST, correspondientes a «Sin Título», el año de creación y el número de obra. Algunos trabajos reciben durante su desarrollo un subtítulo de carácter privado. En esta ocasión, Suberviola decidió hacer una excepción e incorporarlo al título definitivo.
La historia de esa pequeña huella permite entrar en el proceso creativo de una artista para quien lo inesperado no es necesariamente un error que deba ocultarse. Cada accidente obliga a detenerse y decidir si aporta algo a la obra o si debe desaparecer.
Una obra que nace de otra
ST25061 tiene su punto de partida en ST25003, una pieza de menor formato realizada sobre papel. Esta manera de trabajar forma parte de la práctica habitual de Suberviola, que con frecuencia recupera obras anteriores, les da continuidad y las utiliza como primeros planteamientos de una nueva pintura.
Para comenzar un cuadro, la artista necesita encontrar una escena que despierte en ella el deseo de pintarla. Puede sentirse atraída por la relación entre unas formas, por la cualidad plástica de una imagen o por el encuentro de dos colores. El origen puede estar en una imagen encontrada o en alguno de sus bocetos.
Esa primera escena abre el camino, pero no determina el resultado. Una vez trasladada al lienzo, comienza un proceso en el que cada decisión responde a la anterior.
«Cada paso es un plan, un remiendo del anterior, una mutación de lo que hay en el lienzo», explica Suberviola.
La primera intervención rara vez la satisface por completo. A partir de ahí, desarrolla un nuevo plan para responder a lo que tiene delante. Algunas decisiones resuelven un problema, pero introducen otro; otras transforman la composición o cambian la función de elementos ya presentes.
La obra terminada es la suma de todas esas acciones. En ocasiones, todo acaba encajando. En otras, no existe una resolución completa, pero sí un equilibrio capaz de sostener el cuadro.
Una planta, un tenedor y un pendiente
Para explicar esta forma de trabajar, Suberviola imagina una escena doméstica.
En un piso aparece una gotera. Para recoger el agua, coloca debajo una planta. Como la planta no está en el lugar adecuado, crece torcida buscando la luz. Al no disponer de un palo para enderezarla, utiliza un tenedor y lo une al tallo con el pendiente que lleva puesto.
El resultado es una planta sostenida por un tenedor y un pendiente. Los elementos pueden parecer inesperados cuando se observan juntos, pero ninguno está ahí por azar. Todos responden a una necesidad surgida durante el proceso.
«Mi cuadro sería algo parecido a una planta con un tenedor y un pendiente. No por azar, sino porque son los elementos que había a mi alrededor para solucionar algo y mantener un equilibrio», señala la artista.
Así entiende también la pintura: no como una sucesión de ocurrencias independientes, sino como una cadena de respuestas. Cada sesión de taller se convierte en una conversación con la anterior. El objetivo puede cumplirse, quedar intencionadamente a medias o desembocar en un resultado fallido. Incluso entonces, el error puede abrir una nueva posibilidad.
El accidente dentro del plan
Cuando aparece un resultado imprevisto, Suberviola intenta no rechazarlo automáticamente. Hace una pausa y valora si aporta algo a la pintura.
En ocasiones, lo inesperado funciona mejor que la pauta previamente pensada y señala una dirección que la artista no había contemplado. En otras, interfiere en la construcción de la obra y debe ser eliminado.
Sin embargo, estos accidentes siempre ocurren dentro del marco de un plan. Aparecen mientras la artista está desarrollando otra acción y, por eso, no son improvisaciones aisladas, sino «efectos secundarios» del propio trabajo.
El pelo de la brocha que terminó dando nombre a ST25061 es un ejemplo. La huella no fue buscada, pero encontró su lugar después de que Suberviola decidiera conservarla.
Del boceto al lienzo
La construcción de sus cuadros no se limita al trabajo directo sobre la superficie. Suberviola utiliza cuadernos de bocetos en los que investiga composiciones, formas y relaciones entre colores. También emplea Photoshop como herramienta de simulación para probar diferentes planteamientos antes de trasladarlos al lienzo.
Su interés por el entorno digital no consiste en reproducir su estética, sino en incorporar algunas de sus formas de construir y modificar imágenes.
Frente a la pantalla, donde las operaciones suelen quedar ocultas bajo el resultado final, la pintura conserva la memoria del proceso. Las capas, correcciones y desplazamientos pueden permanecer visibles o, al menos, intuirse. Para la artista, no son restos que deban desaparecer, sino elementos que continúan construyendo la imagen.
Una recarga de energía
Recibir el 40.º Premio BMW de Pintura supuso para Amaya Suberviola una forma de reconocer y celebrar el compromiso con su trabajo.
La artista lo define como una «recarga de energía», aunque considera que todavía es pronto para determinar qué papel tendrá el galardón en la proyección de su carrera y prefiere valorarlo con perspectiva.
La historia de ST25061 (Coger una pestaña con los dedos) demuestra que detrás de una obra premiada no existe necesariamente un recorrido recto ni una solución prevista desde el principio. Hay una escena inicial, una obra anterior, bocetos, simulaciones, correcciones y accidentes.
Y, en ocasiones, todo puede comenzar con algo tan pequeño como el pelo de una brocha y una huella sobre el lienzo.
El Grupo BMW
Con sus cuatro marcas, BMW, MINI, Rolls-Royce y BMW Motorrad, el Grupo BMW es el fabricante líder mundial de automóviles y motocicletas de gama alta y también ofrece servicios financieros de primera clase. La red de producción del Grupo BMW cuenta con más de 30 centros de producción en todo el mundo; la empresa dispone de una red de ventas global en más de 140 países.
En 2025, el Grupo BMW vendió 2,46 millones de turismos y más de 202 500 motocicletas en todo el mundo. El beneficio antes de impuestos en el ejercicio 2025 fue de 10 200 millones de euros, con unos ingresos que ascendieron a 133 500 millones de euros. A 31 de diciembre de 2025, el Grupo BMW contaba con una plantilla de 154 540 empleados.
El éxito económico del Grupo BMW siempre se ha basado en una visión a largo plazo y en una actuación responsable. La sostenibilidad es un elemento clave de la estrategia corporativa del Grupo BMW y abarca todos los productos, desde la cadena de suministro hasta la producción y el final de su vida útil.
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