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Explorar nuevos horizontes y vivir la Adventure
Thu Mar 02 12:00:00 CET 2006 Comunicado de prensa
¿Cuánta gente puede ir a los rincones más lejanos del mundo, explorar tierras exóticas y a la vez hacer su trabajo? Ésta es una de las características del trabajo de Herbert Schwarz. Este desenfadado alemán es director ejecutivo de la marca de accesorios para motocicleta Touratech, especializada en fabricar equipamiento para todo terreno y viajes de aventura.
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Rosa Caniego
BMW Group
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Autor.
Rosa Caniego
BMW Group
¿Cuánta gente puede ir a los rincones más lejanos del mundo, explorar tierras
exóticas y a la vez hacer su trabajo? Ésta es una de las características del
trabajo de Herbert Schwarz. Este desenfadado alemán es director ejecutivo de la
marca de accesorios para motocicleta Touratech, especializada en fabricar
equipamiento para todo terreno y viajes de aventura.
Herbert Schwarz nunca es tan feliz como cuando está 'en el campo',
desarrollando y probando los productos de su compañía en los entornos para los
que han sido diseñados. Esto requiere viajar a lugares con los que muchos que
presumen de recorrer el mundo sólo pueden soñar y el material allí recogido
proporciona a su equipo imágenes fantásticas para el catálogo anual y el DVD
que produce Touratech.
Para su último viaje, Herbert eligió una BMW R 1200 GS Adventure y una R 1200
GS modificada por Touratech (llamada la Desierto) para cruzar Méjico. Su
trayecto tendrá un reportaje en el programa de televisión alemán "Motobike",
por lo que Herbert fue acompañado por Astrid Neudecker, un viajero
experimentado y periodista de TV, que fue quien pilotó la motocicleta
Touratech. Los pilotos fueron acompañados por el equipo de filmación, cuyo
trabajo consistió en documentar todo el viaje.
Con todo planeado y el equipo contratado, sólo faltaba enviar las motocicletas
a la ciudad de Méjico. Pero meses de meticulosa previsión fueron destruidos
cuando la Madre Naturaleza desató al huracán Wilma en la zona.
"Nuestro plan original era volar a la ciudad de Méjico y después pilotar
nuestras motocicletas a través del Yucatán, Guatemala y Belize antes de cruzar
hacia Cuba" explicó Herbert. "Sin embargo, el huracán Wilma puso fin a ese plan
destruyendo el puerto en Cancun, de forma que no podíamos ni siquiera ir en
barco a Cuba. Contemplamos la posibilidad de enviar las motos por avión, pero
habría costado una semana que pasaran las aduanas. Decidimos que la única cosa
que podíamos hacer era cambiar los planes y dirigirnos hacia la región del
Cañón del Cobre y después pilotar a través de Los Mochas y Baja, California."
Sin embargo los cambios no arruinaron el viaje, que Herbert evalúa como uno de
los mejores que ha hecho nunca: "lo pasamos de maravilla. En el pasado tuvimos
dificultades técnicas, pero en este viaje no hemos tenido ni un solo problema
¡casi fue aburrido! Tuvieron [las motocicletas] que soportar 7.000 kilómetros
de viaje, 3.000 de ellos sin asfalto y con combustible de baja calidad, grandes
altitudes, noches frías y días calurosos, pero no hubo ningún problema. Desde
luego, son las motocicletas perfectas para este tipo de viajes.
Herbert y Astrid se enfrentaron a todos los tipos de carretera imaginables,
desde las reviradas, estrechas y polvorientas pistas del Cañón del Cobre hasta
las grandes y despejadas autopistas en América, y aún así no tuvieron ni un
problema en las motos. Las BMW seguían funcionando al final del viaje como lo
hicieron al principio.
Con un verdadero espíritu aventurero, el equipo pasó la mayor parte de las
noches acampando al aire libre, muchas noches durmiendo a la intemperie bajo
las estrellas. Sin embargo, en ocasiones el equipo se vio forzado a refugiarse
en las tiendas de campaña.
"Cuando había peligro de serpientes o escorpiones nos asegurábamos de utilizar
las tiendas de campaña", contaba Herbert. "¡A nadie le gusta encontrase algo
así en el saco de dormir!"
Dormir a la intemperie significó arreglárselas con las comodidades disponibles,
como asearse en lagos y ríos. En una ocasión, incluso el Océano Pacífico se
convirtió en un improvisado baño. Sin embargo, también se permitieron el lujo
de pasar una noche a la semana en un hotel.
No habiendo estado nunca antes en Méjico, Herbert y Astrid se sorprendieron de
la amabilidad de la gente y de su carácter relajado. "Realmente disfruté de
Méjico, no sabía lo amables y hospitalarios que son. No tuvimos ni un solo
problema en todo el tiempo que estuvimos allí. Sus habitantes son generalmente
muy tímidos y mantienen las distancias, pero en cuanto necesitas cualquier cosa
todos están encantados de ayudarte en todo lo que pueden. Cuando se acercaban a
nosotros se interesaban por lo que estábamos haciendo y nos preguntaban muchas
cosas".
"En África a menudo te asalta una multitud en cuanto paras, pero eso nunca nos
ocurrió en Méjico", continúa Herbert. "Creo que Méjico es como una mezcla de
África y América. Hay grandes ciudades con todos los hábitos modernos que los
EEUU pueden tener, pero en el campo la gente lleva un vida muy básica".
En cuanto Herbert relató la amable bienvenida ofrecida al equipo, Astrid lo
confirmó: "Uno de mis mayores recuerdos del viaje es lo amable que fue todo el
mundo. Son una cultura tímida, pero increíblemente amable y servicial".
El equipo se aprovisionó con comida que compraron en las pequeñas tiendas del
lugar y que cocinaban en un hornillo de combustible, con gasolina de los
depósitos de las motos. También llevaban comida empaquetada para tres días, por
si acaso. La comida no supuso un problema, pero el combustible lo fue a veces,
especialmente en las zonas más remotas del Cañón del Cobre. El equipo comprobó
que las gasolineras a menudo eran poco más que alguien con unos cuantos bidones
de combustible. La Adventure rara vez tuvo problemas: su depósito de gran
capacidad le proporciona una autonomía de alrededor de 600 km. Sin embargo, en
varias ocasiones la Desierto tuvo que ser abastecida con combustible del
depósito de la Adventure.
A pasar de lo remoto de su ubicación, o posiblemente por eso, Herbert no tiene
duda acerca de lo más destacado de su viaje: el Cañón del Cobre es lo que cita
como su claro favorito. "Los paisajes son asombrosos, comparables al Gran Cañón
por tamaño y majestuosidad. Además, hay más de 1.500 km de caminos serpenteando
la zona, que suponen todo un reto para el piloto. En cierto lugar tuvimos que
mantener la velocidad por encima de 60 km/h simplemente para evitar sumergirnos
en la arena".
Estos sentimientos son compartidos por Astrid, que quedó fascinado por el reto
y el espectáculo que supone el Cañón. "Es un lugar impresionante para pilotar
una moto. No sólo hay que hacer un pilotaje bastante técnico, sino que el
paisaje también es increíble. Si tuviera que elegir mi lugar favorito de todo
el viaje, creo que sería el Cañón del Cobre".
Pero el viaje fue más que simplemente pilotar; fue también una oportunidad para
explorar un país fascinante. El importador mejicano de Touratech, Carlos Weide,
les recomendó visitar Los Pozas, una asombrosa colección de esculturas creadas
por el artista inglés Edward James en las profundidades de la selva tropical de
Méjico, en las montañas de Sierra Gorda. Hubo un hotel allí, pero cerró al
público hace varios años. Sin embargo, Herbert logró persuadir a los cuidadores
para que de todos modos les dejaran pasar allí la noche. "Fue una sensación
surrealista, estar en un hotel abandonado con la intensa lluvia fuera y todas
esas extrañas esculturas rodeándonos", recuerda.
"También estuvimos en una discoteca llamada La Mina, que estaba situada en una
vieja mina de plata. Es un lugar fantástico, con un pequeño tren que te lleva
desde la superficie hasta las profundidades de la mina. Había grupos de gente
de todas las edades desde 16 a 60 años, con un ambiente muy divertido y
amigable. Despertamos mucho interés entre los lugareños, que tenían mucha
curiosidad por saber quiénes éramos y porqué estábamos allí. No hay muchos
visitantes en esa zona, y destacábamos bastante porque éramos más altos que la
mayoría de los mejicanos".
Además de un millar de fantásticos recuerdos, Herbert recopiló fotos de sobra
para el catálogo 2006 de Touratech y material audiovisual suficiente como para
poder producir un DVD sobre el viaje, con los que está extremadamente
satisfecho. "La película que hemos producido es asombrosa, hay que verla para
hacerse una idea. Hace que quiera salir con mi moto y pilotar. Probablemente ha
sido el viaje en el que más he disfrutado, y eso realmente se nota en los
materiales".
Y con otro catálogo para publicar en otoño, Herbert no tendrá que esperar mucho
para su próximo gran viaje. Ya se están barajando algunos planes para la
siguiente aventura, y Vietnam o Alaska son los que de momento parecen
favoritos. Lo que podemos asegurar es que vayan donde vayan no sólo las
imágenes serán fantásticas, sino que las historias que nos traigan nos
proporcionarán la inspiración que necesitamos para llevar a cabo nuestro propio
viaje de aventura motorista.